sábado, 4 de diciembre de 2010

Oh madre, crees que dejarán caer la bomba?

Siempre esta sensación de inquietud. La puta que lo parió. De esperar más. Hoy son las mariposas, y mañana será la tristeza inexplicable o tal vez todo lo contrario; el aburrimiento o la actividad desenfrenada por arreglar este o aquel cuarto, por planchar (si, y qué), por ir aquí o allá a hacer mandados, mientras trato de tapar el universo con un dedo... La búsqueda de cierto regocijo con ingredientes de receta de cocina, chupándome los dedos a ratos mientras intento amalgamarme en la materia prima, sintiendo que nunca podré llenarme, sabiendo que "no me conformaré nunca" pero intentando mantener entre tantas otras condiciones el hecho de no emitir juicios de valor acerca de gente que no conozco, mientras mi cuerpo y mi mente se abren, se extienden como poros infinitos donde anida un hombre que hubiera deseado ser pájaro, mar, estrella, luz, universos, novas relucientes...

Y ando reventando palomitas de maíz en el cerebro, blancas motitas de algodón, ráfagas de poemas que me asaltan todo el día y hacen que quiera inflamarme como globo para llenar el mundo, que quiera comer oxígeno a bocanadas para enriquecer mi llama y quemar el mundo, la naturaleza, para empaparme de todo y estar en todas partes, viviendo una y mil vidas diferentes... en tu casa en un té de vainilla en tu taza media amarilla.

Mas he de recordar que estoy aquí, hola que tal, y que seguiré anhelándote, agarrando pizquitas de claridad, haciendo yo mismo mi disfraz de sol, de luna, el del traje verde color-del-tiempo con el que he soñado vivir alguna vez en tu tierra, por qué no.

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